Argentina II: Ushuaia.

el

Tras tres noches en Buenos Aires, el lunes 13 de Marzo cogimos un vuelo directo desde el aeroparque Jorge Newbery en Buenos Aires hasta Ushuaia, la ciudad más austral del Planeta, situada en la isla Grande de Tierra de Fuego, que comparten Chile y Argentina. Ushuaia está en el lado argentino, y, aunque es la ciudad más austral del Planeta, hay un pueblo más austral en la parte chilena, Puerto Williams, pero no es suficientemente grande para considerarse ciudad.

Tras aproximadamente tres horas y media de vuelo, llegamos al Aeropuerto Internacional de Ushuaia Malvinas Argentinas (como veis ellos lo tienen muy claro). Había un vendaval brutal, así que cogimos un taxi que nos llevó a nuestro apartamento de airbnb, del cual podéis leer mi review aquí (lo recomiendo 100%).

Día 1.

El primer día teníamos una excursión contratada con CanalFun. El plan era visitar el parque nacional de Tierra de Fuego, hacer un trekking a través del bosque patagónico, comer y por la tarde dar un paseo en canoa por un río y un trozo del canal Beagle.

Nos recogieron a las 8.30 y, tras recoger al resto del grupo (éramos un total de 12 personas) fuimos al Parque. Ahí hicimos la típica paradita en la oficina de correos para mandar las tipiquísimas postales desde el fin del mundo, en plan “a ver si llega” (llegaron), y comenzamos el trekking de unas tres horas por el bosque. El trekking va bordeando la costa del canal Beagle por la Bahía Lapataia (todo esto lo podéis buscar en maps para ubicaros), y es tremendamente bonito. Una vez más alucinaba con la flora, totalmente distinta a lo que nosotros podamos estar acostumbrados, y, supongo que sería por la época del año (equivalente a principios de otoño), pero la cantidad de colores diferentes que había a pesar de ser un paisaje tan frío era brutal.

ushuaia
Bahía Lapataia.
bosque patagónico
Bosque patagónico en Ushuaia.

Además, tuvimos el tiempo totalmente opuesto a nuestra llegada durante los días siguientes: calor, sol y cero nubes; por lo que las aguas del canal estaban totalmente inmóviles.  El bosque en Tierra de Fuego es más conocido como Bosque de Lenga, dado que la Lenga, también llamado roble blanco o haya austral (que nada tiene que ver con las hayas y robles del hemisferio norte, fue un error al creerse inicialmente en su descubrimiento que eran de la misma familia por su parecido, pero no es el caso) es el árbol predominante en la zona, a menudo cubiertos por Barba de Viejo, un liquen muy especial ya que es un indicador de que estás respirando el aire más puro; y por Pan de indio, un hongo parásito que provoca la formación de los característicos nudos en estos árboles al alimentarse de su salvia.

barba de viejo
Esas “ramitas” que caen del árbol son el liquen Barba de Viejo
Lengas
Lengas
lengas
Y más Lengas.

Después de comer fuimos en canoa, remando por el río Lapataia, hasta acabar en la misma bahía del comienzo en el canal. Aquí nos explicaron una cosa que llama bastante la atención, y es que es común ver páramos donde los árboles están rotos o tirados en el suelo. Esto se debe a dos motivos:

Por un lado, el gobierno argentino introdujo en 1946 exactamente 20 castores en la isla, con la intención de que se reprodujeran y poder crear una industria peletera con estos animales. La idea no cuajó mucho entre los habitantes, pero los castores se quedaron encantados con su nuevo paraíso, en el que no tenían ningún depredador (el castor es típico de Norteamérica y Canadá, donde sus depredadores habituales son el lobo y el oso) y podían campar a sus anchas. Efectivamente, los castores se reprodujeron como conejos, y hoy en día son una plaga en la Isla. El problema es muy grave, siendo hoy más de 100.000 ejemplares en la isla. Además, las lengas no están habituadas a él, y no crecen de nuevo al ser cortadas (al contrario de los árboles propios del hábitat habitual del castor), quedando sus raíces totalmente inundadas por el agua acumulada por los diques que construyen, y matando a otros tantos árboles alrededor que no están acostumbrados a tanta agua. Se han cargado gran parte del bosque, y al estar la isla compartida entre Chile y Argentina, de poco sirve cualquier intento de eliminarlos si no se ponen de acuerdo. Ahora han hecho un plan conjunto, aunque muchos dudan de que llegue muy lejos por lo complicado del plan y de la situación.

El otro motivo es que los vientos son muy fuertes en la zona, y aquellos árboles que crecen más alto o en las islas más alejadas a menudo son arrancados por éste, dado que, por lo visto, debido al terreno, los árboles no tienen mucho margen para enraizar.

árbol bandera
Un árbol bandera, totalmente moldeado por el viento.

Todo esto junto con el hecho de que apenas hay microorganismos debido al frío, por lo que la descomposición es muy lenta, hace que se creen vastas llanuras de árboles a los que parece que les haya caído una bomba.

Día 2.

El segundo día íbamos por libre, así que nos alquilamos un coche y fuimos a visitar el glaciar Martial, en los montes con mismo nombre. En coche puedes llegar hasta el final de la ruta nacional número 3. A partir de aquí puedes, si está abierto, coger un telesilla, o si no lo está (nuesto caso), empezar a andar por el sendero principal, u otro más bonito y escondido a la derecha del principal que sigue el trazado del río que desciende desde el glaciar.

río glaciar martial
Río que desciende desde el Glaciar Martial.

En un punto se juntan y comienza la parte difícil del ascenso, no muy larga (650 metros) pero bastante empinada hasta el glaciar, hay que ponerle ganas. Nosotros llegamos hasta la base del hielo porque no llevábamos crampones, pero la vista desde aquí ya era espectacular (¡y hacía un frío de pingüino!).

ascenso glaciar martial
Al fondo el Glaciar.
glaciar martial
Por fin arriba.
Ushuaia desde el Glaciar Martial
Vista de Ushuaia desde el Glaciar Martial.

Después volvimos al coche, comimos en un sitio que nos habían recomendado llamado Volver, (segunda vez que comíamos fuera de casa en una semana de viaje) y corroboramos lo sumamente caro que es Argentina. Luego visitamos Lago Escondido y Lago Fagnano. A mí no sé por qué los lagos me aburren un poco, pero a Santi le encantaron.

Lago Fagnano.
Lago Fagnano.
Lago Escondido.
Lago Escondido.

Día 3.

El tercer y último día completo en Ushuaia teníamos otra excursión con CanalFun, la más esperada por mí, cuya actividad incluía uno de mis sueños: ver pingüinos en su hábitat natural (bueno, hay quien sueña con ser famoso o millonario, yo sueño con ver bichitos en la naturaleza). De nuevo nos recogieron (éramos un grupo de unas  16 personas) y nos llevaron hasta muy lejos, dónde el plan era pasear en canoa por el archipiélago y el canal, después ir a Isla Martillo en lancha, donde están los pingüinos; comer, y hacer un trekking por otra de las pequeñas islas de la zona, para acabar en Estancia Haberton (si buscáis Isla Martillo en google o estancia Haberton podéis ubicaros). El recorrido en canoa me gustó más que el del primer día, dado que las vistas del canal eran mucho mejores, lucía un sol tremendo, había muchas islitas alrededor, y la ciudad quedaba muy lejos, por lo que estábamos completamente solos. El agua estaba súper tranquila y hacía calor, y pudimos estar un rato parados viendo los pájaros y el guía explicándonos cosas del sitio.

canóa canal beagle
Remando por el Canal Beagle.

Después remamos a tierra y nos recogió una lancha que nos llevó a Isla Martillo, ¡por fin! La lancha atracó en la costa, pero no puedes bajar a tocar los pingüinos. Sólo hay una empresa que tiene permiso para bajar a la isla, Piratour, pero obviamente tampoco puedes tocarlos y no puedes acercarte a menos de unos tres metros de ellos; aunque tiene que estar guay cuando la isla está a reventar de ellos, a mí me daba un poco de palo por eso de molestar a los pingüinos.

isla martillo
Llegada a Isla Martillo. ¡Holaaaaaa!

pingüinos

Hay dos especies en la isla: el pingüino de Magallanes, que es el más abundante, más pequeño y emigra, viviendo en la Isla sólo en verano; y el pingüino Papúa, que no emigra, sino que vive en la isla todo el año, y es más grande y menos abundante. Había varios grupitos de pingüinos repartidos por la costa, pero por lo visto había poquísimos comparados con los que hay cuando empieza el verano, dado que a finales de marzo y principios de abril es cuando los magallánicos dejan la isla para pasarse varios meses en el agua, nadando hasta llegar a Uruguay y al sur de Brasil, donde pasan el invierno.

pingüinos
A lo lejos otro grupito de pingüs. Había varios grupos así repartidos por la costa.
Pingüinos isla martillo
Y más pingüinos. Tengo como cien mil fotos y vídeos.

Se mueven por el agua mejor que en ningún sitio, vimos algunos entrar y salir del agua y te das cuenta de que el pingüino es la clara representación del limbo entre agua, tierra y aire (bueno, lo de aire porque se consideran aves y poco más). Y si, son tan graciosos como te puedes imaginar.

Por la tarde hicimos un trekking de unas tres horas por la isla Gable, la más grande del canal. Tiene varios desniveles y aquí se aprecia muy bien lo que comentaba de los árboles, tanto tirados por el viento, como derruidos por los castores, y la falta de descomposición.

madriguera castor ushuaia
Una madriguera de castores.
árboles ushuaia
Árboles en NO descomposición.

Atravesamos la isla e hicimos varias paradas para disfrutar de las vistas desde lo alto de la isla. Al acabar nos recogieron en barco y nos llevaron a Estancia Haberton, la primera que se construyó en Tierra de Fuego.

isla gable
Vistas desde Isla Gable.
estancia haberton caballos
Caballos en las inmediaciones de Estancia Haberton.

 

Hasta pronto, Ushuaia.

El cuarto y último día en Ushuaia teníamos el avión a El Calafate sobre las tres de la tarde, por lo que sólo teníamos la mañana libre. Fuimos a desayunar a un bar por el centro muy mono llamado El Almacén, y de ahí al aerpouerto.

Después del viaje, mi recomendación es que, si tienes que elegir una excursión programada, elijas una para ir a ver pingüinos, pues es lo único que no puedes hacer sin ellos. El resto puedes hacerlo por tu cuenta. Obviamente mola ir con guía porque te explican muchas cosas sobre el sitio en el que estás y su naturaleza, así que si puedes hacer alguna más mejor, pero déjate al menos un día o dos para explorar por tu cuenta. Desde luego no estaría menos de tres días enteros, ya que lo valioso del sitio es poder hacer excursiones por el bosque patagónico. A nosotros nos faltó hacer el trekking a Lago Esmeralda, al que sólo se puede acceder andando. Teníamos que elegir entre ésta y el ascenso al glaciar por el tiempo del que disponíamos, y elegimos lo último, pero si quieres algo más facilito está la opción del lago. Otra recomendación es que reserves alojamiento con cocina si no quieres arruinarte. Y, por último, que si viajas a Argentina y te gusta la naturaleza, no te pierdas Ushuaia por nada.

He subido algunos vídeos a Youtube, no es top calidad pero se aprecian mejor algunas cosas.

Próxima entrada: El Calafate y El Chaltén.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s